La contención del balón es lo que la gente presupuesta al final y lamenta primero. Una pista que manda el balón al jardín del vecino cada pocos minutos acaba sin usarse, y la solución a posteriori cuesta más que haberla incluido desde el principio.
Las cifras urbanísticas de esta guía son información general, no asesoramiento en materia de planeamiento. El umbral de 2 m que se describe es la posición habitual en Inglaterra; los demás países del Reino Unido tienen normativas distintas, y los derechos pueden estar restringidos en una dirección concreta. La autoridad urbanística local es el organismo con el que confirmarlo, y esa conversación es mucho más barata antes de construir la pista que después.
Es también la parte que más probabilidades tiene de requerir licencia urbanística, por lo que conviene decidirla pronto en lugar de añadirla más tarde.
Probablemente no la necesita en todo el perímetro
El cierre total es una solución para clubs. En una instalación privada, los balones salen de una pista de baloncesto en direcciones previsibles: detrás de la canasta y hacia los lados en ese extremo. El extremo opuesto recibe mucho menos impacto.
Así que la pregunta útil no es qué altura debe tener la valla, sino en qué direcciones hace falta realmente. Un único panel alto detrás de la canasta con retornos parciales a los lados resuelve la mayor parte del problema, cuesta una fracción del cierre total y tiene un aspecto considerablemente menos carcelario.
Qué altura
La altura la determina lo que hay detrás de la pista, no el deporte en sí.
- Terreno abierto o jardín propio al fondo: a menudo nada, o una barrera baja para evitar que ruede el balón
- Un límite con la propiedad del vecino: en torno a 3 m detrás de la canasta suele ser la respuesta habitual
- Una carretera, agua o un invernadero: mayor altura, y este es el caso en que el cierre total en un extremo justifica su coste
- Un desnivel que desciende desde la pista: la altura ayuda menos de lo que cabría esperar, ya que el balón sale con velocidad. Mejor interceptarlo bajo y cerca
El umbral urbanístico de los 2 m
En el Reino Unido, una valla que supere los 2 m de altura generalmente requiere licencia urbanística, y la valla de una pista es exactamente el tipo de estructura que suele sobrepasarlo. Esto pilla desprevenida a mucha gente porque la propia pista suele estar permitida como obra menor, mientras que la valla que la rodea no lo está.
Si linda con una vía pública, el umbral baja a 1 m. Las zonas protegidas y los inmuebles catalogados tienen sus propias normas, y un pacto inscrito en la escritura puede limitar la altura independientemente de lo que permita el ayuntamiento.
Consecuencia práctica: si quiere una valla de 3 m, eso implica una gestión urbanística, no una simple decisión de compra. Es mucho más sencillo gestionarlo junto con el resto del proyecto que como algo añadido una vez que la pista está construida y los balones ya se están yendo por encima.
Valla, red o tablero de rebote
Tres soluciones distintas para el mismo problema.
La malla metálica es la opción más duradera y la de mayor presencia visual. Los paneles de malla soldada son suficientemente rígidos para rebotar el balón, algo que los jugadores agradecen o encuentran molesto según el juego.
La red sobre postes es más económica, mucho menos visible y absorbe el balón en lugar de devolverlo. Es la solución adecuada cuando se quiere contención sin que una estructura domine el jardín, y se puede retirar en invierno si se desea.
Los tableros de rebote a baja altura a lo largo de un lateral convierten la contención en parte del juego, por eso se adaptan mejor al fútbol sala y al fútbol cinco que al baloncesto. Mantienen el balón en juego en lugar de detenerlo.
El viento, que condiciona más de lo que se espera
Una valla es una vela. Los paneles ciegos y la malla fina atrapan el viento y ejercen una carga real sobre los postes y sus cimentaciones; por eso una valla construida con las especificaciones de un vallado de jardín acaba cayendo, mientras que la valla de una pista necesita cimentaciones adecuadas.
La malla abierta deja pasar el viento, que es una de las razones por las que es el estándar en los cerramientos deportivos pese a ser la opción menos atractiva estéticamente. En un emplazamiento expuesto, esto deja de ser una decisión estética.
Cómo decidir
Determine en qué direcciones necesita realmente la contención, qué hay detrás de ellas y si la altura que eso implica supera el umbral urbanístico. A continuación, inclúyalo en el presupuesto de la pista y no como algo posterior, porque la obra de cimentación para los postes de la valla es mucho más barata cuando ya hay maquinaria en la obra.